
Normalmente suele haber un grupo principal, en este caso Los de Marras, y un grupo telonero, que se encarga de caldear el ambiente. Bueno, eso no sucedió dicho viernes. Los supuestos teloneros eran Dirección Prohibida, un pedazo de grupo natural de Alicante, que arrancó a principios de siglo y que sigue dando caña por los escenarios que pisa. En sus discos suenan con mucha fuerza, además de contar con las colaboraciones de los más grandes del panorama nacional del rock, como Kutxi Romero, de Marea, Quini, de los recientes Los Benito, Vito Iñiguez, de Sínkope, y un largo etcétera. Pero en directo son aún más alucinantes. Supieron motivar a un público que, aunque escaso y disperso, saltaron y cantaron con mucha energía.
Conforme auguraban el final de su actuación la gente empezó a agolparse al pie del escenario. No había problemas de visión para lo más rezagados en la parte de atrás, ya que, aparte de que el escenario está elevado un metro sobre el suelo, la mayoría de los roqueros allí presentes no superaban el metro setenta de estatura media. Pero un gran colega me dijo en una ocasión que el rock no entiende de edades, y que la gente aprende a apreciar lo que verdaderamente es bueno desde edades más precoces.
